Umbrales del Vacío: Arquitecturas del Recuerdo
- Xaime Betancur

- 27 sept
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 17 oct

Viajar al País Vasco no es simplemente atravesar un territorio: es entrar en un lugar donde la piedra y el hierro, el mar y la montaña, lo medieval y lo industrial, conviven en una tensión constante. Desde el primer momento comprendí que no se trataba de registrar lo evidente —las postales de las ciudades, los monumentos o los paisajes—, sino de escuchar lo que el espacio calla: la densidad de la niebla sobre los astilleros, el eco de las campanas en plazas medievales, la geometría fría de las grúas recortadas contra el horizonte marino.
Lo que más me conmovió fue esa manera en que lo industrial y lo marinero se incrustan en la vida cotidiana. Las ciudades vascas no han ocultado sus cicatrices de hierro ni sus ruinas fabriles: conviven con ellas, las han vuelto paisaje. Bilbao, con su puerto y su ría, me habló más en los tonos oxidados de sus estructuras que en las fachadas renovadas. En San Sebastián, el encuentro del oleaje con el concreto me reveló que el mar no es un telón de fondo, sino una fuerza que modela la cultura y la arquitectura.
De ahí nació esta serie. No dibujé lo que vi, sino lo que recordé. Mis trazos buscaron dar forma a esas impresiones que quedan flotando en la memoria: bloques de piedra que se transforman en portales, vigas oxidadas que irrumpen en plazas medievales, arcos de concreto que parecen restos de un puerto imaginado. No son planos ni proyectos de construcción, sino arquitecturas del recuerdo, espacios simbólicos que intentan enmarcar el silencio.
El País Vasco me enseñó que lo monumental no está en la altura de un edificio, sino en el peso de una historia compartida. Allí la cultura no se mide en museos solamente, sino en la persistencia de las canciones, en la fuerza de la lengua euskera, en la forma en que la gente habita sus plazas y sus costas. Mis dibujos intentan dialogar con esa tradición, proponiendo umbrales que no conducen a un interior, sino a una experiencia de pausa y contemplación.
Cada estructura que presento en “Umbrales del Vacío: Arquitecturas del Recuerdo” es un gesto simbólico:
un círculo monumental abierto como horizonte;
una torre fragmentada que desafía el equilibrio;
un arco inconcluso que recuerda los puertos industriales;
una viga oxidada que se incrusta en la memoria medieval de una plaza.
Todas son metáforas del tránsito, de ese ir y venir entre el mar y la tierra, entre la industria y la tradición, entre la ruina y la permanencia.
Esta serie es, en esencia, un homenaje al País Vasco, pero también una exploración personal de lo que significa habitar el vacío. Dibujar estas arquitecturas fue mi manera de cruzar un umbral propio: entender que los viajes no se recuerdan por lo que uno registra, sino por lo que uno es capaz de imaginar después.
Cada dibujo de esta serie es más que una imagen: es un fragmento de memoria, un umbral abierto hacia el silencio y la contemplación. Al adquirir una reproducción de “Umbrales del Vacío: Arquitecturas del Recuerdo”, no solo llevas a tu espacio una obra de arte, sino también la fuerza de un viaje, el eco del mar vasco y la huella de lo industrial transformada en poética visual.
Cada pieza está impresa en edición limitada, numerada y firmada a mano, acompañada de su certificado de autenticidad. Son obras pensadas para quienes valoran lo simbólico, lo cultural y lo que permanece más allá de lo funcional.
Te invito a elegir la obra que más dialogue contigo y a hacerla parte de tu propia memoria.

































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