Dos cuerpos que se buscan desde el centro de la composición. Las cabezas se tocan, los brazos se cruzan, las anatomías se mezclan hasta el punto en que identificar dónde termina una figura y empieza la otra requiere detenerse. El sol en esta obra no es un círculo completo: se abre en la parte superior como un arco, y las dos figuras quedan contenidas dentro de esa forma.Esta pieza pertenece a El silencio lo cuenta todo, una serie de pinturas de 2024 en la que el cuerpo femenino aparece como territorio interior: lo que se carga, lo que no se dice, lo que el gesto revela cuando las palabras no alcanzan.Reproducción digital en papel libre de ácido 280 g, formato 33 × 48 cm. Edición limitada de 50 unidades, firmada y seriada a mano por el artista.
El abrazo que no se ve
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